Felicidad

Antes que el mismísimo deseo de ser, estás tú.

No te das cuenta, ni yo, de que en realidad, el estado permanente de felicidad, no existe. Tan anhelado por nosotros. Por todos.

Si nos diéramos cuenta de que con el simple hecho de que hayamos nacido, “somos”, nos sentiríamos los más afortunados de este lugar en donde vivimos al que llamamos mundo, no nos preocuparíamos jamás por querer ser completamente felices.

La felicidad, a mi parecer, es saber sonreír cuando nadie sonríe a tu alrededor, detenerte a oler las flores y ver el paisaje que te envuelve. Saludar al vecino de al lado y preguntarle cómo está. Mostrar amor y cariño hacia los demás aún cuando te hagan daño, aun cuando no respeten tus creencias, aun cuando ellos no te aprecien, al final lo harán. Rezar cada noche al universo agradeciendo lo que has vivido hoy, a esas pequeñas vivencias que te ayudan a ser quien eres ahora. Levantarte cada día con fe, hacia ti mismo, hacia la vida y con mucha dosis de alegría. Aunque no haya motivos, aunque te duela respirar. Felicidad para mí, es, entender que a veces, muchas, las cosas que nos proponemos o que pensamos que deberían de ser como querríamos, no las alcanzamos todavía o no lo son. Madurar. A veces es lo que es porqué de otra forma no podria ser mejor. A veces lo mejor está por llegar. O a veces lo que quieres no te llega ahora porqué todavía no estás preparado. O quizás no necesites nada más y debas aprender a tenerte, a quererte. Dejar ir. Dejar ser. Dar libertad. Nada te pertenece. Sólo tu alma. Y sólo por un tiempo.

Felicidad, compañero, es tener tanta ilusión por las pequeñas cosas que te explota el corazón. Apreciar belleza cuando es casi inalcanzable para los demás. Ya sabes que todo tiene su lado positivo. Cierra los ojos y abre el corazón. Es darle una pincelada de inocencia, esa que sólo tienen los niños, los que ven de verdad. Es reírte hasta que las lágrimas acaricien tus mejillas y te orines encima. Es hacer sentir bien a los que quieres. Tan sólo basta con una mirada pura. A veces las palabras sobran. A veces interfieren en lo que realmente quieres expresar. Es darte cuenta de que te equivocaste, y pedir perdón. Tantas veces como sea necesario. Es hacer lo que te gusta, sin que nada ni nadie te pueda detener, siempre que lo hagas desde el corazón. ¿Y por qué no hacerlo? Si al fin y al cabo nuestros días son finitos.

Ayer saliendo de casa, me dí cuenta de que está creciendo un pino, muy pequeñito, en la maceta de enfrente de la puerta. Él también es.

Quiero ser siempre una niña, vestida con mi disfraz de conejito. Bajo mis rayos de luz.

Para mi AMIGO; Jose Cervantes

Bàrbara Sarriera

149H

3 comentarios en “Felicidad

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