Rosa blanca

Intentaba olvidar todo lo que recordaba, para poder sentirse más liviana ante cualquier momento nuevo que se le presentase.

Y así sentir el único instante que ante ella se dibujaba. Libre de cualquier atadura, de cualquier sentimiento. Virgen.

Así es como quería andar en ésta vida.

Como una rosa blanca de primavera, fresca y pura.

Las impurezas ajenas las alejaba de ella, con falta de arraigo y constante vacío, volviéndose así más plena de ella misma. Siempre apurando para presenciar la bella esencia.

Aprender a ver la rosa con pétalos blancos  que bailaba en su cabeza, era su poder.

Como una rosa blanca en el rosal del jardín de los sentidos.

 Bàrbara Sarriera

“Cultivo una rosa blanca

en Junio como en Enero,

para el amigo sincero,

que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca

el corazón con que vivo,

cardo ni ortiga cultivo

cultivo una rosa blanca.”

Cultivo una rosa blanca.- José Martí

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Frágiles

Cuando vivía en la ciudad miraba a la gente. La observaba. Muchas veces se entristecía. Tenía ganas de huir . Lejos. A un lugar seguro. Diferente. Donde al observar pudiese ver y sentir pureza. Lloraba muy a menudo en su soledad.

Le dolía ver como las personas no crecen. Como se empequeñecen y se destruyen. Se autolesionan constantemente. Sin saberlo.

Ella, muchas veces se perdía entre ellos. Se arrastraba entre sus pesadumbres. Nadie le enseñó a no hacerlo. Aprendía desde la inocencia. La maldad, la envidia, los celos, la arrogancia, los veía. Cuando estaba entre ellos. Pero a pesar de eso creía que era posible. Y aunque costase desaprender, sabía que uno podía volver a su pureza.

Deseaba no conocer ningún sentimiento negativo. No detectarlos. Deseaba que no estuvieran. Quería vivir en la inocencia. Como cuando no sabía ver el mal.

El miedo puede ayudarnos a entender que es lo que queremos ser y lo que nunca quisiéramos haber sido.

El ser humano podría hacer tantas cosas.

Ayer, mientras la luna cubría su rostro, volvió a la ciudad. Y se alegró al saber que ya no estaba sola.

Frágiles destellos de luz en la oscuridad.

Bàrbara Sarriera

 

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