Madre Tierra

 

Sentir la hierba húmeda rozar las plantas de mis pies desnudos me recuerda la inmensidad de la vida que nos rodea. Entonces acerco mis palmas de las manos a la tierra, la acaricio, me estiro encima de ella y dejo que su energía penetre en todos los poros de mi piel. Desearía sentirla más a menudo. Como desearía que pudieras contemplar más a menudo la belleza que habita en ti, en nosotros, en el aire que respiras y en la vida que te envuelve.

Una vez escuché las palabras de un hombre sabio con piel arrugada y un corazón con tantas ganas de vivir y tan alegre e ilusionado como sereno y cauto, que pensé que el amor verdadero por la vida no pudo nacer en mí de otra manera sin haber encontrado a ese hombre y agradecí el día en el que su alma se cruzó por mi camino. Con sus palabras pude percibir toda la inmensidad que un ser humano podía disponer: “La naturaleza del ser humano es su instinto de supervivencia, y gracias a que el ser humano desarrolló su capacidad de pensamiento, pudo haber luz en él”.

Nosotros los seres humanos, disponemos de tanta luz como de mente y corazón abiertos y extensos tengamos. Nosotros, los seres humanos, tenemos una gran capacidad de amar, de ofrecer bondad, de generar buenas acciones, de transmitir a nuestros hijos e hijas, a nuestras semillas de la esperanza, que la luz siempre fue más poderosa que la oscuridad aunque sea más difícil de alcanzar. Que la oscuridad teme la fuerza de un rayo minúsculo y fino de luz. Y que sin duda donde hay luz, hay oscuridad. De nosotros depende cuál de las dos fuerzas queremos que guie nuestro camino, que forme la esencia de nuestra alma.

La luz nace con nosotros cuando nuestras madres nos traen al mundo. Pero es justamente en éste donde se va difuminando. Porque todavía hay tanta oscuridad en el aire que respiramos que nos olvidamos de nuestra fuerza, la que nos ayudará a vivir en mejores condiciones, la que nos ofrece posibilidades infinitas de vivir en plenitud. Nos perdemos entre los murmullos de la gente al pasar. Nuestro instinto bondadoso, alegre, amante de la ilusión y del desapego, del compañerismo y de la humildad, muere lentamente. Nuestro instinto. Nuestra belleza se difumina. Se nos arruga el alma.

Nuestro ser se compone de tres elementos: pensamiento, sentimiento y acción, que se complementan y fluyen entre sí dando forma a nuestro espíritu. En realidad, podemos dar forma a nuestro ser partiendo de cualquiera de ellas aunque como seres humanos, tenemos la capacidad de pensamiento, y desde allí es donde se pueden producir cambios poderosos y perdurables en el tiempo.

Cada pensamiento único, irrepetible, poderoso y potente que tengamos se convertirá en un sentimiento. Ese sentimiento gestionará nuestros actos. Y nuestros actos definen quién somos. Moldean, construyen o destruyen nuestro alrededor. En una fracción de segundo un único pensamiento puede cambiar el rumbo de tu vida. El pensamiento esculpe nuestro camino.

Cada palabra que emitas nacerá de tus pensamientos, de tus sentimientos. Cada palabra que emitas cambiará tu forma de vivir, tus relaciones, tu vida. La mente, en realidad, contiene una capacidad extensa para dirigir al corazón. Y ellos dos junto a tus actos conforman tu alma, tu espíritu. Tu todo.

Eres un ser único e irrepetible. Por favor, pon atención, sé plenamente consciente de lo que estás haciendo. Capitanea tu mente. Pon rumbo a la paz. Los sentimientos nacen del subconsciente, no temas, ellos siempre te seguirán y además, cuanto más conscientes seamos de nosotros mismos y de nuestro alrededor, los sentimientos más capacidad tienen de desarrollar toda su creatividad y potencial. Así que dale importancia a lo que dices y como lo dices. Escucha. Escúchate. Permanece en silencio. Aprende a pensar. Aprende a hablar. Aprende a comunicarte. Aprende a sentir. Aprende a respetar. Aprende a amar. Aprende a perdonar. Aprende a ser.

Nuestra mente es plástica, solo tienes que entrenarla para generar otros circuitos. Una vez los tengas dibujados ellos se encargarán de esculpir lo demás.

Recuerda que la oscuridad forma parte de ti, nunca podrás desprenderte de ella. Pero puedes aprender a entenderla, a sentirla, a comunicarte con ella, a gestionarla. Puedes coger las riendas de tu vida y sentirte lleno/a, pleno/a en este universo del que formas parte. Negar un sentimiento negativo es negarte a ti mismo. Recuerda también que quien se solidariza con uno mismo y con los demás pudo antes haber sentido miedo y dolor en todas sus formas, y simplemente llegó a entender que todo eso forma parte de él/ella. Aprendió a quererse, a sentirse vivo/a, a generar sentido del humor y a entender que estamos en constante cambio y evolución.

Cuando te mires al espejo y pienses que tú eres el reflejo que ves en él, recuerda que es sólo un reflejo, únicamente una opción de las múltiples que puedes alcanzar. Quién eres y cómo eres siempre será lo que desees sentir y mostrar a partir de la conciencia.

Todos los seres de éste planeta podemos cambiar. Las personas cambian, compañeros.

En el hogar de La Madre Tierra siempre hubo esa condición. El cambio es la propia naturaleza.

Bàrbara Sarriera

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(Imagen de Jonas Nilsson Lee)

Magnetiza tu ser

…Y aun cuando la luz de tu alrededor sea algo opaca, brinda con destellos de ilusión tu esencia…

Hay veces que nos abatimos. Caemos porqué en algún momento en nuestra mente, baila sin cesar el pensamiento de que no sabemos alcanzar la paz.  La confusión y la desesperanza nos sobrecogen, matando nuestra conciencia. Nuestra pasión. Nuestro espíritu.

Ratitos que dejamos de vivir, dejándonos llevar por la corriente que nos ahoga. Recorriendo momentos de angustia y dolor. Innecesarios. Y tan necesarios como el respirar.

Cuando eso sucede, debemos saber detenernos, escuchar, respirar y levantarnos. Debemos olernos y reconocer el reflejo que habita en nosotros. Valorar lo que somos y lo que tenemos. Y seguir andando, simplemente, aprendiendo de ello y otorgando a la humildad una caricia más.

La oscuridad se alimenta de la debilidad que tienes en los momentos de muerte.

Ofrécele tu luz y se transformará.

No dejes de respirar. No dejes de sonreír.

Muestra tu lado más auténtico.

Magnetiza tu ser.

Bàrbara Sarriera

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